sábado, 2 de agosto de 2025

Ciudades humanas: menos tráfico, más vida

Parece que con el aumento del tráfico no nos queda de otra más que resignarnos a que los tiempos de traslado también sigan creciendo. Pero la verdad es que no tiene por qué ser así. El tráfico puede crecer mucho menos… si hacemos las cosas bien.

¿Cómo se logra eso? No hay una sola solución mágica. Hay que hacer muchas cosas a la vez, de manera coordinada, si queremos ver resultados reales. No se trata de una “bala de plata” que lo arregle todo de golpe.

Para empezar, necesitamos una mejor planeación urbana. Hoy en día, las zonas residenciales se están construyendo cada vez más lejos. ¿Y qué pasa con eso? Pues que la gente tarda más en llegar a su trabajo o escuela, hay más coches en la calle, el transporte público se satura, y todo se vuelve un caos. Y peor aun cuando no se ofrecen opciones reales para moverse sin tener que usar las mismas vías congestionadas de siempre.

También hay un problema serio con la infraestructura vial: no se piensa a futuro. Se construye solo para tratar de aguantar la demanda actual, pero eso ya nos deja tarde desde el día uno. Además, rara vez se diseña pensando en que esa infraestructura pueda crecer, adaptarse o conectarse con nuevas rutas más adelante.

Y ni hablar de integrar opciones como trenes ligeros o autobuses de tránsito rápido desde el principio. Pareciera que siempre se quiere hacer todo por separado, como si el transporte público y el privado fueran enemigos. Cuando en realidad, deberían complementarse y trabajar juntos para hacernos la vida más fácil.

Otra cosa importante es darles espacio a los medios alternativos para distancias cortas. Si las calles fueran más caminables o seguras para bicicletas y patinetes, mucha gente las usaría. Pero necesitamos que sea cómodo y seguro, no algo que te juegue la vida.

Y lo ideal sería que cambiar de un medio de transporte a otro fuera tan fácil que ni lo notes. Que pasar del metrobús al tren ligero o entre líneas del mismo sistema sea algo natural. Que no tengas que pensar demasiado ni complicarte.

Hoy en día, muchas ciudades ya no se sienten como comunidades. La mayoría solo conoce su casa y el trabajo, y lo que pasa alrededor ni les interesa. La gente no se siente parte de su entorno.

Ya es hora de que las ciudades empiecen a priorizar lo más importante: a las personas y sus conexiones humanas. Porque una ciudad bien conectada no solo te lleva rápido a dónde vas, también te acerca a los demás.

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