Una de las señales de deficiencias en la infraestructura y políticas de movilidad es cuando un conductor de una plataforma de transporte menciona que, para aceptar un viaje, se les presenta información inexacta. El principal motivo por el que no aceptan ciertos destinos es que el tráfico es tan intenso que el precio ofrecido no compensa el tiempo invertido en el trayecto y el regreso. Además, las personas cercanas al destino tampoco solicitan el servicio, ya que los tiempos de espera para que un conductor acepte y llegue son muy altos debido a la falta de conduct en la zona.
Esto demuestra que la infraestructura de movilidad, no solo en mi destino, sino en muchas otras áreas, genera un tráfico tan lento que los viajes se vuelven poco atractivos, creando un círculo vicioso. El aumento de vehículos privados sobrecarga aún más la infraestructura, intensificando el tráfico. Los precios en estas plataformas pueden aumentar de $100 MXN a $400 MXN cuando el tráfico colapsa, y los tiempos de trayecto pasan de veinte minutos a más de dos horas en casos extremos.
Factores como accidentes que bloquean un carril o lluvias que inundan pasos a desnivel son suficientes para colapsar la vialidad. La falta de vías alternas o de transporte público masivo, como trenes ligeros o autobuses de tránsito rápido, empeora la situación, incrementando la carga vehicular y el tráfico. La ausencia de planeación e inversión en infraestructura es evidente.
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